¡Tan dulce como Candy!

 ¡ÁNIMO A ESCRIBIR!

                       “Somos autómatas tanto como espíritus. 
Es preciso convencer a nuestras dos partes. 
Al espíritu, por medio de razones; 
al autómata, por medio de la costumbre”. 
-Pascal, pensamiento doscientos cincuenta y dos.

Me animó a escribir, como si fuera autómata, autónoma y desesperada, pues ahora comprendo que el corazón no entiende a la razón.

No se porqué estaba reprimiendo esto que se hacer, esto que me gusta y me desencadena lo mejor de mi sobre todo si pienso en usted.

Septiembre llegó con tanto AMOR y Amistad que aún no aterrizo en este plano astral. Imagíname a mí, a ti, a él, ella, elles.

Creí que iba a parar pero mis dedos titulan incesantemente, como sí usted se fuera a venir.

Vengase, vengase en mi, vengase conmigo y quédese aquí, en mi casa, en un cuarto de hotel, con burbujas de miel, fuego y café.

Su cuerpo tiene marcas, un aro, una pepa, uñas largas y una manilla de color verde, amarillo, rojo... tus labios rojos en mis labios y  vuelvo al principio pero ahora es la razón la que no entiende al corazón.

UN POCO MUDA

He intentado escribir, 
lo juro,
pero los pensamientos no logro volverlos pabras,
palabras que pueda plasmar en el papel o el teclado. 

Admito y no miento que me intimidó, 
y lo hizo tan bien que no puedo olvidar su rostro, 
ese que se le dibujan corazones que escondían su sonrisa, 
la misma sonrisa que yo tenía al leer. 

Es tan efímero ese momento que quedó grabado, 
se convierte en la evidencia de lo que no admito ser, 
tener 
y creer. 
Sin embargo pienso en usted 
o mejor en mi 
y vuelvo al inicio. 

No comprendo porque mis pensamientos no logró volverlos palabras, 
esas palabras necias, 
palabras conjugadas, 
palabras de amor 
o palabras de amistad. 

Pero no lo logró.
Respiro tan profundo que siento que me puedo ahogar, 
porque las palabras no las puedo plasmar,
ahora pienso, 
pienso mucho y me niego a mi misma. 
¡La niego a usted! 

Quisiera definir esa palabra 
que veo venir 
pero se pierde entre la neblina, 
la veo escapar 
pero vuelve a perderse en mi mente 
y tiemblo, 
me estremezco y no comprendo. 

¿Porqué escribo pero no son palabras? 


DÉJAME YO TE INVITO

Un segundo encuentro que no se ha dado es como la utopía que ayuda a caminar.

Déjame yo te invito porqué te quiero conocer, 
déjame no seas así que no te voy a comer. 

Voy a contar las pecas de tu rostro como sí estuviera recostada en el suelo 
y seguiré soñando al pensar que son las estrellitas en el cielo. 

Me olvidaré del daño que puede hacer el dulce hasta lograr que yo a usted le guste
 y déjame yo te invito así sea un café, 
el mío algo dulce porque ahora aquí está usted. 

Sentí que quedé marcada cuando en mi se posó, 
ese labio grueso que me abrazó. 

Déjame yo te invito a conocer mi rededor, 
pero tenes que cruzar el puente si pretendes encontrar amor. 

No se porque quiere leerme cuando no me leo yo, 
soy muda a ratos mirando su corazón,
 ese que se proyecta al infinito en sus ojos de cristal, 
esos que tienen una herencia ancestral.

Déjame yo te invito y no voy alegar, 
es solo una noche, 
una noche pa' Ka-minar, 
una noche, pa' no dejarte escapar. 

¡Calmate... que vos me podes tutear y de la mano no te voy a tomar!
 
Entre el ácido y el amargo sus labios están, 
tan esquivos que me lograron besar, 
así que déjame yo te invito o me voy a despedir, 
de una noche de ensueño que quisiera repetir. 

Hoy vos dormís con alguien más y no dejas de pensar en mi. 
 

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